martes, 22 de septiembre de 2009

Estado de ánimo Primaveral


Sin comentarios.

Saque sus propias conclusiones, y analice si también se aplica a su existencia o sólo al resto de nosotros mortales.

Aclaro que la foto me la robé de otra página, no la tomé yo....

viernes, 26 de junio de 2009

Sin padres que te exploten ni prensa que te acose


Tanto tiempo se cayó a pedazos que finalmente se desplomó.

Y ahora descansa en paz (esperemos), aunque imagino que Elvis irá pedirle explicaciones por casarse con su hija, y Elvis no era muy relajado que digamos (y sabía kung fu).

En fin, mi primer ídolo. El primer cassette que tuve (Thriller), blanco, regalado por la abuela of course. Y también el primer objeto que quise adquirir y para el cual ahorré; un diario de vida verde con su foto en la portada, al módico precio de $120, que en esas épocas significaba un dineral considerando que tenía 6 años. Lindo diario, en él guardé al terremoto del 85 (atroz pensar que sabía escribir en esas lejanas épocas, jajaja, aunque apenitas estaba aprendiendo, ¿eh?), el primer precoz beso y las aventuras del club con mi amiga de infancia

Escucharlo es volver a ser chiquita.
Es volver a casa.

Gracias por la música, Michael, gracias por los recuerdos…

PD: Obvio mencionar que fue el primer artista unió el R&B con el pop, que cambió el modo de bailar en todo el mundo, que redefinió lo que son los espectáculos masivos, los video-clips, que creó un mito de si mismo, etc. pero un blog es egocéntrico y se escribe desde tu mezquina perspectiva…

Que descanses, Michael…

miércoles, 3 de junio de 2009

Seres maulladores blanditos y sabios


Paso mi vida devolviendo libros, y antes de regresar este quisiera transcribir uno de sus poemas...

Porque es real, porque mis gatos me enseñan cosas, porque me dan paz.

Mis Gatos

ya sé, ya sé
son limitados, tienen necesidades
y preocupaciones
distintas.

pero los observo y aprendo de ellos.
me gusta lo poco que saben,
que es tantísimo.

se quejan pero nunca se
preocupan.
caminan con una dignidad sorprendente.
duermen con una simplicidad directa que
los seres humanos sencillamente no podemos
comprender.

sus ojos son más
hermosos que los nuestros.
y pueden dormir 20 horas
al día
sin vacilar ni sentir
remordimientos.

cuando me siento
bajo de ánimos
me basta con
observar a mis gatos
y me
vuelve
la valentía.

estudio a estas
criaturas.

son mis
maestros.


Del libro ¡Adelante!, Charles Bukowski

viernes, 8 de mayo de 2009

Pascua Lama pan para hoy hambre para mañana

Asi dice el rayado sobre la muralla
y es así como será
sin agua no hay vida
y el sabio-delicado equilibrio de la vida en el valle
se desvanecerá
quedando vacías las calles
muertas
y el vergel será sólo un recuerdo lejano

Damn CONAMA damn legisladores damn intereses económicos cortoplazistas

y como una imagen vale más que mil palabras acá un documental que algo aclara la turbia historia de Barrick Gold.



http://www.youtube.com/watch?v=w8WZgEZgCvE


en el mismo link aparecen las demás partes del docu...


sábado, 4 de abril de 2009

Es una lástima


Lamentablemente los pájaros de fuego que incendian el cielo al borde del abismo, antes de que abras los ojos y te alegres de saltar, se han constituido en simples clichés, y hasta se han visto pululando en Patronato comprando películas piratas y lentes oscuros de cuneta.

Una lástima.

viernes, 27 de marzo de 2009

March, twenty seven


Los tres casi juntos. Si paso marzo estoy salvada, ¿no?. Tú primero, luego ellos dos. Pero eras tú con quien hacía huevitos de pascua con galletas molidas y leche condensada. Siempre lo recuerdo. (Siempre te recuerdo). Y metida en tu jardín lleno de flores que luego cortaba y te llevaba de regalo, y tú tratando de sonreír bajo el horror que la niñita de 4 años degollara las camelias... Recuerdo tus manos que olían a trementina, y que a veces pasaba mi dedo -sólo un poquito- sobre el óleo fresco del lienzo pues así yo también me sentía artista. Y las comidas extrañas, ya que siempre olvidabas algún ingrediente o agregabas nuevos según el ánimo creativo del momento. Los cajones repletos de objetos, todos enredados entre si; del pañuelo colgaba un collar de perlas, el hilo de coser, un guante, un lápiz y lo que quisiera huir del caos que tanto te gustaba. (¡A mi también!). El desayuno en la cama, leche con vainilla en taza blanca con tréboles verdes y la tostada con mantequilla. Y tu risa. La mejor que nunca oí. Ever. El aroma de los pañuelos que siempre llevabas al cuello. 9711. (También la tengo, pero ese es un secreto entre tú y yo). Las repisas con polvo y colores. Los especieros pegajosos y llenos de aromas nuevos para mí. Zuko en frasco de vidrio. Sémola caliente con salsa de frambuesa (¡caliente!, argg). Tu risa nuevamente. Y no preocuparte demasiado por nada que no valiera la pena. Entrar corriendo a tu casa para abrazarte fuerte, fuerte. Casi sabiendo que no teníamos tanto tiempo, ¿eh?. Que seas feliz donde estás; sé que es así.
Enjoy the ride, love you.

domingo, 15 de marzo de 2009

El hombre que aprendió a ladrar

Antes de devolver el libro (después de dos años de tenerlo en casa es hora de retornarlo...) agrego otro cuento de Mr. Benedetti.

El hombre que aprendió a ladrar

Lo cierto es que fueron años de arduo y pragmático aprendizaje con lapsos de desaliento en los que estuvo a punto de desistir. Pero al fin triunfó la perseverancia y Raimundo aprendió a ladrar. No a imitar ladridos, como suelen hacerlo algunos chistosos o que se creen tales, sino verdaderamente a ladrar. ¿Que lo había impulsado a ese adiestramiento? Ante sus amigos se autoflagelaba con humor. “La verdad es que ladro por no llorar”. Sin embargo, la razón más valedera era su amor casi franciscano hacia sus hermanos perros. Amor es comunicación. ¿Cómo amar entonces sin comunicarse?.

Para Raimundo representó un día de gloria cuando su ladrido fue comprendido por su Leo, su hermano perro, y (algo más extraordinario aún) él comprendió el ladrido de Leo. A partir de ese día Raimundo y Leo se tendían, por lo general en los atardeceres, bajo la glorieta y dialogaban sobre temas generales. A pesar de su amor por los hermanos perros, Raimundo nunca había imaginado que Leo tuviera una tan sagaz visión del mundo.

Por fin, una tarde se animó a preguntarle, en varios sobrios ladridos: “Dime Leo, con toda franqueza: ¿qué opinás de mi forma de ladrar?”. La respuesta de Leo fue escueta y sincera: “Yo diría que lo haces bastante bien, pero tendrás que mejorar. Cuando ladras, todavía se te nota el acento humano”.


Mario Benedetti, de su libro Despistes y franquezas